Libera Profepa dos ejemplares de tecolotito Imprimir E-mail
También un armadillo; fueron entregados de manera voluntaria a la Procuraduría; ya están rehabilitados y adaptados

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) liberó en su medio natural a dos ejemplares de tecolotito (glaucidium brasilianum) y a un armadillo de nueve bandas (dasypus novemcinctus), tras ser sometidos a un proceso de rehabilitación y adaptación a efecto de incorporarlos a su hábitat, los cuales fueron entregados a esta Institución de manera voluntaria por parte de particulares.

Dicha liberación de los tres ejemplares de fauna silvestre se llevó a cabo en horario vespertino en la zona rural de la comunidad de Cardona, en el Municipio de Colima, en un área espesa de vegetación propicia para el desplazamiento, desarrollo y sobrevivencia tanto de los tecolotitos como del armadillo.

En lo que se refiere a la descripción del tecolotito, mide de 16.5 a 19 centímetros de altura. Tiene discos faciales que van del color café al rojizo-óxido. Sus cejas son marcadamente de color blanco, su corona, su nuca y sus partes superiores de grisáceo-café a rojizo, la parte dorsal de la cola varía del rojizo y el óxido al café oscuro, y las partes inferiores blancuzcas, con líneas transversales en el pecho y el vientre de un marcado café oscuro.

Es una especie residente, común en bosques tropicales bajos, diurna y de comportamiento agresivo. Tienen manchas triangulares blanqui-bordeadas en la parte posterior de la nuca, se alimentan cazando otras aves pequeñas, reptiles e insectos. Anidan en las cavidades de los árboles, frecuentemente viejas, elaboradas por pájaros carpinteros. Ponen de 2 a 4 huevos y viven en zonas semiabiertas y en parches de bosques, bordes de monte espinoso y en plantaciones.

Respecto al armadillo, su tamaño, excluyendo la cola, varía desde 15 centímetros en las especies más pequeñas, hasta casi un metro en las mayores; es un mamífero acorazado, la armadura está constituida por un mosaico de pequeñas placas óseas que utilizan como un sistema de protección contra los depredadores. Su cuerpo es robusto, con patas cortas y musculosas que les permiten moverse con cierta rapidez.

Tiene hábitos nocturnos y su dieta consta de insectos, gusanos, pequeños vertebrados y a veces carroña. La hembra suele tener una camada numerosa de hasta 12 crías en algunos casos. La caza y la destrucción del hábitat han puesto en peligro la supervivencia de varias especies. Tiene dificultades para regular la temperatura de su cuerpo, no puede sobrevivir a las heladas prolongadas, por lo que debe de procurarse una guarida bajo tierra para soportar el frío.

 


                  

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