Los nangos Imprimir E-mail
angelito de los nangosVERÓNICA ZAMORA/La palabra ‘nango’ en Colima es una forma de llamar a los tontitos, a los locos o a los enfermos de alguna cosa

Una cosa que hizo que se quedaran en el limbo angelical de los que ignoran, de los inocentes. Así esos personajes “pintorescos” como “la delfinera”, “el cometa” y otros más que seguro ustedes conocen, forman parte de nuestro entorno y le dan o han dado a nuestras realidades cotidianas algunos momentos chuscos, divertidos.

Tal vez los más jóvenes hayan escuchado de alguno de ellos, y por si no es así, aquí les cuento un pasaje de un simpático “nanguito” llamado cariñosamente Tomasito.

Narra con toda solvencia Miguel Galindo, que en el viejo Colima vivió Tomasito, a quien si le llamaban Mateo, que al parecer era su verdadero nombre, se molestaba al grado de llenarse de cólera y proferir palabrotas, que en su vocabulario eran “¡Polonia, Chile!”, “¡Polonia, Chile!”, “¡Polonia, Chile!”

Don Miguel describe a Tomasito como un hombre servicial al que se le podían encomendar mandados y tareas sencillas. Físicamente era regordete y usaba un curioso sombrerito.

Un día encargaron a Tomasito que cuidara un depósito de manteca y le dijeron que sólo se durmiera en un cuarto contiguo al depósito y que si oía ruidos gritara.

Así lo hizo Tomasito y en la madrugada escuchó ruidos que provenían del techo. Naturalmente eran unos ladrones que conociendo que a Tomasito le encantaban las semitas y su condición de inocente se aprovisionaron de las golosinas para vacilarlo.

Cuando él preguntó: “¿Quién anda ahííí?”, ellos respondieron: “¡Somos los ángeles del cielo y te traemos semitas!, ¿las quieres?”

-¡Sííííí! -respondió Tomasito y se las arrojaron por el techo mientras se robaban toda la manteca. Tomasito en medio de la oscuridad les dijo al terminar de comer sus semitas

-¡Angeles, quiero verlos!- y los ladrones riéndose encendieron una tenue luz para mostrarle las asentaderas.

Cuando le preguntaron a Tomasito que como eran los “angelitos” les respondió “eran cachetones y con la boca chiquita”.

*“Personajes pintorescos de Colima”, Miguel Galindo Universidad de Colima 2005

 


                  

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